La historia de Telmovil puede ser la de cualquier emprendedor. Yasiel Reina Machado ha descubierto un método efectivo para comunicar su negocio.

El espacio de trabajo resulta pequeño para su intranquilidad. Yasiel es una especie de hombre orquesta, a pesar de su juventud, que parece no cansarse en su ansia de perfeccionar los servicios que ofrece. De los muchos negocios de celulares que hoy existen en Cienfuegos es este, quizá, el que ha logrado un trabajo más profundo e intencionado si relacionamos la identidad visual y la visión y misión de la empresa.


Yasiel Reina Machado es el dueño de Telmovil, un pequeño grupo que inició solo con servicio de reparación e instalación a teléfonos celulares, pero que ahora se ha ampliado en consecuencia con la demanda; de ahí que agregaran un “+” al nombre original y esté en trabajo de mesa otro logotipo que los identifique, pues “damos vida a tu móvil” ahora no cubre todas las necesidades comunicativas.


Desde hace poco tiempo disponen de un nuevo local en el bulevar de la ciudad, ambientado minuciosamente según los colores y códigos que Yasiel manejó en un inicio en su Manual de Identidad. Allí trabaja desde bien temprano. Son pocas las veces que sale de allí, por lo que su vida matutina se desarrolla en ese ambiente, una y otra vez, con cada amanecer. “Aquí hago de todo: atiendo a los clientes, reparo dispositivos, y llevo el negocio y todo lo que ello significa”, me cuenta. Estamos sentados en una banqueta. Son las ocho y cuarto de la mañana. La puerta aún está cerrada. Telmovil por ahora solo está habitado por dos personas que conversan.


Reina Machado se graduó de Licenciatura en Cultura Física. Antes de concluir la carrera aprendió con un amigo telecomunicador las destrezas necesarias para “curar” a los teléfonos. Descubrió las dolencias más comunes, las soluciones más adecuadas. Luego de un año y tanto de instrucción estuvo listo y deseoso de emprender un camino por sí solo. Eso sucedió en 2012.


“Empecé con casi nada, poco a poco, y gracias a Dios conozco a mucha gente y todos de una forma u otra me fueron ayudando. Recuerdo que solo tenía una computadora, algunas herramientas, lo esencial, muy escasos recursos. Por eso me siento feliz cuando pude ir logrando cosas, cuando pude ofertar lo que realmente deseaba que los clientes tuvieran. Mi visión siempre fue alcanzar un nivel para poder mejorar el servicio que ofrezco.


“Desde el principio creamos el Manual de Identidad Corporativa, dejamos claro cómo se usaría la marca, los códigos de colores y bien definidas las cuestiones relacionadas con lo que deseábamos lograr con el nombre y el logo. También aposté por defender una marca con la que la gente se sintiera identificada; aposté porque cuando tuvieran un problema supieran que lo podían solucionar en Telmovil. Y en esa misma línea siempre trato de encontrar la situación, si no puedo encontrar un arreglo inmediato busco alternativas, a veces los recursos no me lo permiten, pero lo intento.


“En la actualidad contamos con los servicios básicos para resolver los problemas cotidianos a aquellas personas que trabajan y necesitan ciertos dispositivos electrónicos. Hacemos reparaciones (de teléfonos y tabletas), desbloqueos de celulares, configuración del correo nauta, instalación de aplicaciones y modernización de las versiones de androide. Actualmente hemos ampliado nuestra gama hacia la reparación de computadoras”.


Durante la remodelación y cambio de uso del local que ahora ocupa Telmovil, Yasiel hubo de convertirse además en albañil, carpintero y conocedor de nociones básicas sobre el montaje de pladul para que su espacio quedara acorde, cómodo y fuera llamativo para los clientes. Eso lo logró sin demasiadas dificultades. Ahora le toca mantener las metas y los manejos eficientes de su empresa. Sobre cómo ha enfrentado el papel de dirección y empuje hace ya más de cinco años me confiesa:


“Ha sido bien difícil. A veces no se entiende que la rentabilidad de un negocio depende de la contabilidad, y yo he tenido que aprender en el camino, a hacer el cierre diario, el semanal, un inventario sobre los servicios que más brindé en el mes para perfeccionar ese aspecto. Siempre he contado con personas que me han ayudado. Hay cosas que ni siquiera sabía, un día un profe de economía me preguntó cuál era mi «punto de equilibrio», y en ese momento no supe de qué me hablaba, él mismo me explicó y ahora ya puedo desenvolverme con más soltura”.


Ya son las nueve de la mañana. Tocan a la puerta varias veces. Yasiel enciende el cartel lumínico de Telmovil. Un señor le indica que hay que limpiar un poco el polvo de las ventanas. Él asienta. Acomoda, antes de abrir, algunas cosas. Organiza. Retoca. Me despido en la puerta. Solo unos instantes después comienzan a entrar los clientes. Yasiel se sienta tras el mostrador. Y ya no existe otra cosa más importante.